Si trabajas en plataformas, contenidos, tecnología o experiencias digitales, es difícil no preguntarte lo mismo: ¿y si la IA se lo merienda todo?
Parece que ya puede con los textos, los diseños, los informes, la comunicación interna, hasta las ideas y la estrategia. Nosotros también hemos sudado frío algún domingo por la tarde.
Fit4Good es una plataforma digital de bienestar corporativo. Creamos retos, contenidos, rankings, comunicaciones y dinámicas de participación. Vamos, nada que aparentemente no pueda hacer pasado mañana la próxima iteración del GPT de turno.
La capa digital no es el producto
Pero luego pasa algo.
Te metes en el día a día de nuestra plataforma y ves que alguien que iba en coche a todas partes vuelve a coger la bici porque su equipo necesita 13 kilómetros para adelantar al de arriba.
Ves a un usuario intentando colarte un viaje en bus como si fuera una media maratón. Ves fotos de gente terminando una carrera con una cara de orgullo que no cabe en la pantalla. Ves a equipos picarse por una medalla de bits.
Y entonces piensas: sí, hay una capa digital, pero no estamos vendiendo pantallas.
Lo que no se delega
Estamos trabajando con cosas bastante antiguas: esfuerzo, orgullo, cooperación y propósito.
Cosas que parecen pequeñas hasta que alguien las vive. Cosas en las que los atajos sirven de poco.
La pregunta ya no es qué te llevarías a una isla desierta. Es qué no dejarías que hiciera por ti una IA.
Con eso en la cabeza me senté con la IA —sí, paradójico, lo sé ;-)— y salió un test pequeño: ¿qué parte de ti no quieres delegar? ¿Y qué dice eso de ti?
Te vas a divertir un rato.
Aquí está el test: ¿Cuál es tu reducto humano?
Son dos minutos. Puede salirte que tu reducto humano está en el cuidado, en el criterio, en el vínculo o en el propósito… o a lo mejor “delegas sin culpa”.
No hay respuestas correctas. Lo interesante es saber qué te ha salido.