Han pasado 5 años desde que, en la primera edición de Fit4Good, alguien acusó a un compañero de registrar como carrera sus trayectos en el bus de la empresa.
La cosa ha ido escalando edición tras edición. Luego decían que le ponía la smartband al perro, que registraba con dos dispositivos… El tipo es ya un mito y este asunto, leyenda corporativa.
Para nosotros supone un dilema interesante: ¿esto es bueno o malo para el programa?
Genera conversación, engagement. Es la historia más contada sobre nuestro reto de pasos. Gracias a eso, todo el mundo conoce el programa en la empresa.
¿Pero es solo eso lo que buscamos?
Los mitos son muy potentes, y precisamente por ello hay que tratarlos con cuidado, pulirlos, guiarlos…
Nuestra decisión: ponerle coto y auditar. Revisar todas las actividades sospechosas, validar resultados, investigar patrones extraños. Da más trabajo, bastante más, pero queremos que la conversación en la cafetería sea sobre superación personal, no sobre quién es más listo burlando el sistema.
Queremos que haya espacio para otras historias:
La del tipo que perdió 15 kilos.
La de la que hizo su primera media maratón a los 50.
Pero no te creas, a veces nos queda la duda: ¿estamos siendo demasiado puristas?
¿No hay mala publicidad, solo publicidad?