Para el martillo, todo son clavos.
Tengo un amigo que hace patinetes. No cualquier patinete: los mejores patinetes de descenso que te puedas imaginar. Los diseña y fabrica a mano, pieza a pieza. Y quizá precisamente por eso está convencido de que son la solución a casi todos los males del mundo: movilidad, salud, sostenibilidad… you name it. Y claro, a mí me daba risa.
Me daba risa hasta que, el otro día, preparando los textos para la nueva campaña de Fit4Good, me vi escribiendo que nuestra plataforma servía para mejorar el clima laboral, eliminar la rotación, retener talento, disminuir el estrés, generar compromiso, encontrar propósito y de paso mejorar el mundo.
Otro martillo, vamos.
Cuando creamos algo en lo que creemos de verdad, el riesgo de ver solo clavos es enorme.
Salir de esa burbuja y evaluar con honestidad lo que podemos y lo que no podemos hacer no es nada fácil. Lo que se me ocurrió fue pedir ayuda a quien pensé que podría entenderme y beneficiarse también.
Quedé con mi amigo de los patinetes y sin muchos miramientos le dije:
«Luis, si alguien quiere pedales, no eres tú. Si quiere descenso con nieve, tampoco. Admítelo cuanto antes.»
Luis me devolvió el golpe:
«Álvaro, si una empresa quiere un programa presencial con un fisioterapeuta, no eres tú. Si busca asesoría psicológica, tampoco. Si la fusión de la empresa no funciona, tú no la arreglas.»
Duele un poco, pero qué liberador… Porque cuando te atreves a nombrar lo que tu servicio no puede hacer, se ordena todo lo demás.
Ahora puedo decir con más confianza que Fit4Good sí puede:
- activar hábitos saludables y de bienestar a través de retos interactivos,
- conectar a las personas con un propósito compartido (solidario o sostenible),
- reforzar una cultura que ya apuesta por cuidar a su gente.
Pero Fit4Good ni sustituye a un buen liderazgo, ni arregla sueldos injustos, ni hace terapia de equipo.