Hace 10 días le pregunté a Joan algo que me quitaba el sueño.
Joan es Director de Global Health, Safety & Wellbeing de una multinacional. Después de dos años trabajando juntos, tenemos confianza suficiente para hablar sin filtros.
La pregunta era directa: «Joan, ¿cómo justificas ante la junta el gasto en bienestar? ¿Qué métricas presentas? ¿Cómo calculas el ROI?»
No es curiosidad o indiscreción. Es que como founder de Fit4Good, sé que muchos responsables de RRHH tienen un problema parecido: tienen que defender gastos en «intangibles» como bienestar, felicidad, compromiso… frente a otros gastos más «urgentes» o «visibles».
Su respuesta me dejó mudo (y me reconcilió un poco con el mundo):
«Álvaro, tengo la suerte de trabajar en una empresa donde hacemos esto sin calcular costes. Sabemos que cuidar de nuestros trabajadores es simplemente lo correcto. Es lo que queremos hacer.»
Ya ves, no me dio una fórmula. No me habló de KPIs. Me dio algo mucho más valioso: un punto de referencia.
Ahora ya sé qué distingue a una gran empresa de una empresa verdaderamente grande.
Una mide el ROI del bienestar. La otra simplemente lo hace porque es lo correcto.
Yo ya sé en cuál me gustaría trabajar…