Lo has preparado todo cuidadosamente. Tienes una sala llena de responsables de RRHH que van a hablar de tu producto. Quieres información aunque secretamente solo esperas que confirmen todas tus intuiciones y respalden tus apuestas… ¡Ja!
Te quedas al otro lado del cristal con el impulso de intervenir, de defender tu criatura. Hasta que entiendes que quizá la verdadera riqueza está precisamente en esa incomodidad: escuchar sin defensas lo que tienen que decir otros de tu proyecto.
¿Mi gran lección con los focus groups? Tomar distancia siempre vale la pena. Duele, incomoda, pero ahí está el verdadero crecimiento. La tentación del sesgo de confirmación es enorme, pero resistirse a ella es donde está el auténtico aprendizaje.
La lección concreta con Fit4Good: más allá de herramientas o funcionalidades, lo que de verdad quieren los responsables de RRHH es ver a su gente feliz y motivada. Y descubrir eso me reconcilia con las empresas al ver cómo el foco está en las personas y no tanto en las herramientas.